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Paseo a caballo por la cascada Oropéndola

De regreso en el Guanacaste, en las faldas del volcán Rincón de la vieja, ¡es imposible no montar a caballo en esta región de vaqueros! Así que decidimos a hacer una cabalgata hasta la catarata Oropéndola, una de las más famosas de la zona. El tour también incluye una caminata guiada en el parque nacional, en el sector de Las Pailas. 

 

Así que nos fuimos con Eyner, nuestro guía. Compartí mi día con Marco, ¡el caballo más dócil del mundo!  (¡Gracias Marco!)


La caminata comienza en la parte baja de la propiedad del hotel Hacienda Guachipelín, en medio de los campos. Llegamos rápidamente a senderos sombreados en medio del bosque. Alli, logramos observar muchas aves (motmot, urraca, tucán, etc.) y mariposas morpho. 

¡De repente, el paisaje se abre y ofrece una vista espectacular de las diferentes chimeneas del volcán Rincón de la Vieja! El paseo continúa a la sombra de los árboles en un entorno hermoso y agradable. 

Luego llegamos a la entrada del Parque Nacional Volcán Rincón de la Vieja. Con este recorrido, descubriremos el sector de Las Pailas, que incluye muchas fumarolas y una magnífica cascada. Se pueden encontrar cascadas aún más hermosas en otros sectores del parque nacional.  Por lo tanto, caminamos pacíficamente por los senderos del parque hasta que aparezca una gran cascada que solo se revela en el último momento.

 


Después, vemos los diferentes pozos con fumarolas, baños de barro y piletas de agua hirviendo. El agua aquí está siempre por encima de los 75 grados centígrados, por lo que esta área es el lugar ideal para la generación de energía geotérmica. Este parque también alberga árboles muy grandes, como el "Pochote" con sus espinas para protegerse, o higueras estrangulantes. 

Una vez que hemos dejado los caminos del parque, nos encontramos con nuestros “fieles corceles”. Luego, llegamos a la entrada del corto sendero que conduce a la cascada Oropendola. Después de haber cruzado un espectacular puente colgante, finalmente descubrimos la famosa cascada. ¡Y la felicidad está ahí! La cascada es magnífica, las aguas azul turquesa e incluso tenemos derecho a un pequeño arco iris. Los más valientes o los menos cautelosos aprovechan para nadar.

Ahora es el momento del almuerzo. Aprovecho para compartir mi sándwich con Eyner, quien contribuyó enormemente al agradable paseo con su simpatía. Con el estómago lleno, monto de nuevo a Marco, quien realizará una ronda clara para llevarnos de regreso al hotel. Después del "esfuerzo", ahora viene la comodidad ya que el Hotel Hacienda Guachipelin cuenta con sus propias aguas termales. ¡Nada mejor para terminar el día!

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